Nadie en su sano juicio es un fanático de la administración, menos aún un emprendedor cuyo perfil más valioso es ser creativo, soñador y dispuesto a todo. La administración es tediosa, no hay duda, por lo demás no es algo que sea un fin en sí mismo sino un medio para lograr cosas importantes como aportar al desarrollo, hacerle la vida más fácil a la gente, crear empleo y transformar sueños en realidades.

El tema es que hay que administrar y por lo mismo vale la pena hacerlo bien. La administración no hace un negocio, es el desarrollo de buenas ideas y lo que se ofrece al mercado lo que lo hace, pero en igualdad de condiciones una buena administración sí puede convertirse en una ventaja competitiva. El truco es hacer una virtud de una necesidad.

Al comienzo, cuando se está validando el modelo de negocios, es aceptable cierto “desorden administrativo”: los recursos deben estar concentrados en alcanzar dicho objetivo y por lo mismo mantener al máximo la flexibilidad es crucial. No vale la pena poner foco en el proceso mientras se encuentra en juego la viabilidad práctica de una idea. Esta etapa puede tener además varias iteraciones hasta dar con algo que funcione. Sin embargo, una vez que se vislumbra un futuro posible, es necesario ordenarse y poner más foco en lo administrativo.

La administración es algo sistemático, metódico y nada de romántico. Es una herramienta para optimizar el uso de los recursos con el objeto de desarrollar un negocio. A su vez, aunque resulte paradojal, la administración debe mantenerse flexible porque su gran riesgo es convertirse en algo demasiado rígido, un fin en sí mismo, ahogando la necesaria versatilidad que debe mantener cualquier empresa.

Lo importante a tener en mente es lo siguiente: una administración ordenada y eficiente es necesaria para manejar un negocio, pero siempre –siempre- debe estar al servicio de los fines últimos de la empresa, fines que a su vez van más allá de la propia empresa. La correcta administración, te va a hacer la vida más fácil, y tu compania mas invertible para inversionistas y mas escalable, convirtiéndola en una compañía atractiva para los inversionistas. Cuando la base del negocio es sólida, la construcción de procesos ordenados permite escalar mejor para realmente tener éxito.

Foto: Anders Samberg

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